Un armatoste es un mueble tosco e inutil que generalmente, estorba y nadie quiere. En su momento, muchas creaciones invaluables de nuestra vida diaria fueron consideradas inútiles por algún "experto". Por ejemplo, HP rechazó la idea de Steve Wozniak:la computadora personal. En 1983, Atari rechazó la consola de juegos que se convirtió en Nintendo. En 1876, Western Union rechazó el invento de Alexander Graham Bell: el teléfono, aduciendo que más parecía un juguete. Bill Gates, en su momento, rechazó los dispositivos de libros electrónicos y Carles Chaplin argulló que el sonido en el cine sería una moda pasajera. Conocemos la historia...Este blog es un vehículo para expresar y producir ideas, sea que a otros les parezcan "armatostes" o no.
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sábado, 26 de octubre de 2013

Votante = Comprador: El Poder de los Medios



Es bastante conocido que el comienzo de la comunicación persuasiva de campañas electorales fue implantada en 1952, en las elecciones presidenciales de Norteamérica cuando por primera vez un partido, (el Republicano), contrató los servicios de la agencia de relaciones públicas BBDO, para vender al candidato Eisenhower, que gozaba de la fama de incompetente y de "no apto para ser presidente". Desde entonces esta práctica se ha consolidado y ha adquirido el nombre de marketing electoral o, de modo más general, marketing político.

Si en este momento decidiéramos tomar un paseo en nuestro automóvil por las calles de Tegucigalpa, sus colonias y bulevares más transitados, veríamos gente caminando apresuradamente, todos con alguna misión en mente, carros yendo y viniendo lo más rápido posible, probablemente mucho tráfico en la mayoría de las calles, y en virtualmente todo poste eléctrico o cualquier árbol indefenso varios anuncios de candidatos políticos de todos los partidos con leyendas como “Papi a la orden” , “Porque te quiero capital” o “Súmate cachureco”.


Hace unos pocos años, esa misma tendencia mercadológica que tuvo sus comienzos en Norteamérica ha acompañado las últimas campañas presidenciales en Honduras sin terminar de sacudirse los vicios y folklore característicos de esta parte de América, lo que la ha convertido en un tipo de marketing “sui generis”, digno de ser objeto de estudio.

Estamos siendo tratados como un pueblo sin capacidad de razonar claramente, como un pueblo que no puede discernir qué es lo que realmente se nos está ofreciendo. Y la peor parte de esta situación es que dejamos que esto suceda, no estamos haciendo nada para que la situación cambie.

Después de un tiempo ni siquiera nos fijamos en todos los anuncios que inundan nuestras calles y avenidas, somos indiferentes a la mayoría de ellos. Estamos siendo bombardeados día y noche por publicidad política que no contiene valor real, hasta se podría decir que esta no tiene sentido. Los lemas y las frases que se utilizan para promocionar o incitar a los ciudadanos son francamente ridículos.

Se nos ofrecen ´chocoyos´, ´papacitos´ o ´amigos del pueblo´. ¿Pero hemos alguna vez escuchado una verdadera propuesta para nuestro país?  ¿Algo realmente serio que nos mueva a dar nuestro voto por X o Y persona? Debemos preguntarnos a nosotros mismos: ¿qué es lo que verdaderamente están ofreciéndome? Las promesas que se hacen ligeramente al igual de rápido que se hacen así de rápido se rompen.

Muchas veces ni conocemos al candidato, no tienen un historial que podamos recordar. Con el surgimiento de todos estos nuevos partidos este fenómeno ha incrementado aún más. Y esto es aún más serio de lo que pensamos. ¿A quién le estamos dando nuestro país? ¿Será a algún corrupto que no tiene interés en ayudarnos a nosotros sino que solamente a sí mismo? ¿O a una persona que tiene un historial manchado de quien sabe qué? Parafraseando una popular frase que se ve en bumper stickers de los automóviles “El que vota por un corrupto no es víctima del decaimiento de su país; es cómplice”

Claro, debemos darles crédito a las personas que si tienen un interés y un llamado a servir a nuestro país. Pues hay gente que sí quiere ayudar a Honduras, y no podemos olvidarnos de ellas. Estas son las personas que sí se merecen nuestro voto. Lamentablemente son la minoría, así que tenemos una responsabilidad aún mayor al escoger a nuestros futuros líderes.
Uno de los grandes abismos que el público votante hondureño debe aún esquivar (y probablemente el 95% de la población ni se dé cuenta de que debe esquivar algo) es el del “desbalance de la información” donde el público votante solamente conoce lo que el candidato o candidata quiere que el público conozca. Esto afecta el proceso cognitivo del votante, ya que al político solamente le interesa “ser recordado” o “quedar posicionado” en la mente del votante cual artículo en oferta en el estante electoral. Los diversos medios de comunicación tienen el poder de ayudar a corregir este balance, de ser un puente entre el candidato o candidata y el pueblo. Haciendo preguntas inteligentes, de carácter  profundo al político en cuestión para llegar a conocer más sobre él o ella para que el público votante esté al tanto de sus actividades y opiniones.

Todos los anuncios pintan a los candidatos como personas generosas sin límites, solidarias con todos y todas. Si uno no conociera nada más que lo que vemos en los anuncios y se guiara solamente por ellos, no podríamos ni decidir por quien votar por la abundancia de  candidatos elegibles que seguramente harán de este un mejor país. Al analizar las ventajas y vicios de las actuales campañas electorales, invariablemente encontramos más vicios que ventajas. Una de las pocas ventajas es que nos enteramos de cosas que antes no sabíamos. Nos apercibimos de actividades extrañas o sospechosas de los candidatos.

El asunto es que esto ocurre (esporádicamente hay que decir) solamente cuando a otro político le interesa desenterrar alguna pieza de información oscura sobre su contrincante electoral. Por ejemplo, a través de los medios nos damos cuenta que cierto candidato para alcalde de la capital de nuestro país tiene un contrato con el basurero municipal que en los últimos años le ha generado más de dos mil millones de lempiras, y que todavía quiere conservarlo, a pesar que el haya dicho que ese contrato ya lo terminó. Además de anti- ético, esto no es permitido, simplemente no puede ser. Pero esto que nosotros escuchamos no fue porque algún medio de comunicación responsable se dio la tarea de investigar sobre nuestros candidatos, no, esto fue porque la contendiente de este político quiso encontrar algo que la elevara a ella como candidata y que a él lo redujera como tal.

¿Cómo es, entonces, que nosotros los hondureños decidimos por quién dar nuestro voto? Muchas veces damos nuestro voto a quienes ¨sentimos¨ que están bien para el puesto, el postulante más agradable. O al candidato o candidata que nos parezca menos perjudicial. Los aspirantes a los puestos políticos utilizan métodos que nos hacen sentir más cercanos a ellos. Por eso muchas veces se utiliza lenguaje coloquial en las diferentes campañas, para pretender acercarse al pueblo. Los candidatos apelan a lo más primitivo del ser humano, andan, por ejemplo, por las calles regalando canastas básicas, prometiendo educación y seguridad. Cosas que son de mucha importancia para todos y todas. No tiene nada de  malo hacer esto, pero pareciera que están comprando nuestro voto con una bolsa de frijoles o arroz, además que virtualmente nadie cree en sus promesas vacías y aún así aceptan los paquetes o víveres que se les ofrece. No nos dan propuestas o planes concretos que podamos analizar.

Hoy en día se utilizan diversas formas de publicidad para el marketing político. Se usa la televisión, el radio, los periódicos y revistas, y todos los carteles, afiches, stickers, pines, camisetas y cualquier otra cosa en la que se pueda imprimir una foto del candidato junto con su lema sin que se mire demasiado tosco.

Los anuncios en la televisión y en el radio siempre tienen su jingle característico. O es alguna canción popular con su letra cambiada para describirnos al candidato y lo que él o ella propone para nuestro país, o si no algo que suene más autóctono de nuestro país (la marimba por ejemplo) o si no alguna canción que pretende llamarnos a la unidad, la paz y la comprensión, que llegando al final dice que el candidato “X” tiene estas cualidades que se mencionaron y que por eso debemos votar por él o ella.

Ninguno de los nueve partidos compitiendo en Honduras en la actualidad está haciendo una campaña publicitaria efectiva. Siempre caen en los vicios del pasado, en el que los aspirantes participan en actividades francamente hipócritas. Un ejemplo es uno de los candidatos a diputado perteneciente al partido nacional que aparece en un techo colocando láminas, lo cual probablemente el no suele hacer, (si es que lo haya hecho alguna vez), ni lo hará cuando sea electo. Otro anuncio que puede servir como ejemplo es uno en el que sale otro candidato a diputado abrazando a muchas personas e incluso ofreciéndole a una anciana un bombón, y la anciana en cuestión lo mira con ojos desconcertados.

Hay diputados que actualmente están en el Congreso Nacional que tienen el descaro de pedir que votemos de nuevo por ellos sin haber hecho absolutamente nada durante su periodo correspondiente. No supimos más de ellos después de las elecciones pasadas, y lo que supimos fue hacer acerca de actividades triviales o peor, de actividades perjudiciales o corruptas. Es un insulto a nuestra inteligencia el hecho que ahora ellos nos pidan tal cosa.

En el periódico, revistas, carteles y todo lo demás se puede ver una fotografía retocada del candidato. Muchas veces es hasta gracioso comparar la fotografía del candidato con como se ve realmente. Las arrugas desaparecen, todos tienen un cutis y cabello perfecto, al igual que una sonrisa blanca y carismática. Pareciera que les importa mucho su apariencia física, cuando en realidad no es por eso que se va a votar por ellos. Claro que la imagen es importante, pero no hay que dejarse llevar por eso.

Un elemento en el que todas las formas de publicidad política coinciden es en el de la publicidad negativa, en el cual los candidatos atacan a sus contrincantes apelando al temor del público votante, usando métodos como el humor, el sarcasmo o la ironía y advertencias con un tono un tanto amenazador. Este no es el caso de todos los partidos participantes, y este fenómeno ha disminuido en la actualidad, pero siempre se mantiene presente, este es otro de los vicios que las campañas electorales tienen. No es deber de ellos el exponer defectos de sus contrincantes, es deber de los medios de comunicación responsables.

El marketing político de nuestro país tiene muchas similitudes con la publicidad comercial. Se utiliza el humor, los eufemismos, los hechos y números, el patriotismo y muchas otras técnicas que generalmente son utilizadas en la publicidad de tipo comercial. Se nos presentan a los candidatos como productos entre los que podemos escoger por su supuesta honradez, responsabilidad, dedicación, etc. Casi no hay límites sobre lo que se puede anunciar en las campañas, si tienen los recursos necesarios para comprar espacios en los diferentes medios, entonces lo hacen. Se ven enormes carteles plasmados con fotografías y nombres que anuncian al partido y a los cargos a los que los candidatos aspiran.

La función social de la publicidad política es fortalecer a la democracia en Honduras. Tenemos un país democrático, y las elecciones son la prueba de esto. La publicidad política envigoriza el proceso electivo. Parte del fortalecimiento de esta democracia es el transformarse en el canal que sirva de comunicación entre el político y el público votante.  Brindar y llevar información a las dos partes que conforman este proceso es de vital importancia para garantizar el correcto desenvolvimiento de las elecciones en cualquier país con un gobierno democrático.

En estas elecciones prontas a ocurrir se verán grandes sorpresas ya que hay una gran mayoría de la población que está conformada por jóvenes que no han votado nunca pero que en esta ocasión lo harán. Podremos observar, entonces, la forma de pensar de estos jóvenes, por sus decisiones a la hora de ejercer el sufragio. Contrario a la creencia popular, los jóvenes si pueden tomar en serio su responsabilidad de elegir a nuestros próximos líderes. Después de todo ellos viven aquí, y su futuro bien puede ser afectado por las personas que estén en el poder.

Es imperativo que todos meditemos y reflexionemos sobre esta decisión que se está acercando cada día más. No nos guiemos por colores o por ¨presentimientos¨. Demos nuestro voto a quienes nosotros creamos que son más aptos y están más preparados para desempeñar de manera correcta sus funciones. Analicemos el historial de cada candidato, ¿ha hecho algo por este país? ¿nos ha perjudicado anteriormente? ¿con quién está involucrado?

Pongamos en las manos de Dios los resultados y oremos por nuestra patria, que a pesar de todos sus problemas, es verdaderamente bella. ¡Viva Honduras!

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